Esperaba una señal, le llegaría en cualquier momento procedente de un lugar indeterminado. Sería como un chasquido claramente diferenciable y sería entonces cuando volvería en sí, cuando la sangre volvería a fluir por sus venas, arterias y capilares, devolviéndole la vida. Sabría cuándo despertar.
Mientras tanto permanecía tumbada en el suelo, su pelo dibujaba suaves espirales sobre los azulejos blancos y negros. No sabía cuánto tiempo llevaba en esa posición, su estómago ya se había cerrado del todo, ya ni siquiera le dolía y pensó durante unos minutos sobre la desagradable sensación de comer o beber de nuevo, sería horrible. Pero eso sería tras la señal.
La única lágrima que había brotado de sus ojos se había deslizado por su mejilla dejando un rastro brillante hasta la sien, perdiéndose luego entre sus cabellos. Su mirada, fija en el horizonte monocromo, inspiraba tristeza, y quizá también indiferencia...


1 comentario:
[Las cartas no escritas son las más lacónicas, tan desguarnecidas y tan modestas, que van dejando parrafos en las arterias, puntos y comas en la garganta, y paréntesis de escándalo en los tímpanos.]
(dejo mi huella, con verso robado a Benedetti... ^^)
Besos guapa! :******
D.
Publicar un comentario