26 agosto 2005

Filtronio

Filtronio era un chico de provincias que tras acabar sus estudios básicos acudió a la gran ciudad a buscar un buen trabajo, ya que no era demasiado dado a clavar los codos y no concebía la más mínima posibilidad de continuar estudiando. Con poco dinero partió de casa con gran pena por dejar atrás a los suyos, pero con la esperanza de convertirse en lo que la gente llamaba “un hombre de provecho”.

Ligero de equipaje y con poco dinero llegó a la gran ciudad y rápidamente encontró alojamiento en casa de una mujer que alquilaba habitaciones. Y allí, en una de las mugrientas habitaciones se instaló y en seguida comenzó la búsqueda de trabajo. Respondió a docenas de anuncios sin que en ninguno de ellos le hicieran demasiado caso, no sabía Filtronio que su suerte estaba a punto de dar un giro de 360 grados* cuando, ya casi desesperanzado, llamó a la puerta de una conocida fábrica de refrescos. Allí le acogieron con los brazos abiertos, “eres justamente lo que estábamos buscando!”, le dijeron con gran alegría. Empezaría a trabajar al día siguiente, le indicaron, mas desconocía exactamente cuál sería su tarea, la emoción que le embargaba era tal que ni siquiera pensó en preguntarlo.

Esa noche Filtronio apenas pudo dormir, estaba tan contento que le era del todo imposible vaciar su mente de todas las vivencias y cambios que se habían producido recientemente en su vida y estuvo dando vueltas en la cama hasta que sonó el despertador, momento en que se levantó y duchó y se presentó puntualmente en su nuevo puesto de trabajo.

La fábrica era enorme y pertenecía a una prestigiosa marca de refrescos, hecho del que tuvo conocimiento en ese momento al no existir los refrescos en el pequeño pueblecito del que provenía. Atravesaron varias salas de la fábrica, algunas contenían máquinas y más máquinas que trabajaban sin parar y con un ritmo que a Filtronio se le antojó divertido, hasta llegar a una habitación de pequeño tamaño provista de un grifo y algo similar a un wc, todo lleno de tuberías varias que recorrían toda la estancia. Entonces el encargado le explicó cuál sería su cometido.

La empresa pretendía sacar al mercado un nuevo producto, agua embotellada, que lo presentarían como un agua natural y pura, pero esta agua procedía de la red de la ciudad y no de un manantial en plena montaña, por lo que necesitaban de alguien que filtrase el agua como paso previo a su embotellado, y éste era Filtronio.

En el pueblo Filtronio no era consciente de ello, pero procedía de una estirpe en proceso de extinción debido a la endogamia que había en su pueblecito. Tenían la capacidad de purificar el agua que bebían y Filtronio había vivido siempre con ello, por lo que no le había prestado atención, pero allí, en la gran ciudad, esta cualidad adquiría mayor importancia, tanta como para conseguir aquel puesto de trabajo.

Así las cosas, emprendió su tarea con buen ánimo y empezó a beber del grifo, primero con mucho ímpetu, pero al pensar que su jornada laboral era de 8 horas se lo tomó con más calma.

Los días pasaban y Filtronio estaba la mar de contento con su trabajo y su sueldo, se sentía fuerte y lleno de energía, de hecho se sentía puro. Siempre había escuchado que era bueno beber mucha agua para estar sano, si bien era cierto que a veces aquello de beber y beber para no dejar de filtrar se le hacía un poco pesado.

Al cabo de unos meses nuestro protagonista empezó a notar un leve dolor en la parte lumbar pero no le dio importancia alguna, siguió acudiendo al trabajo de igual forma. Pasaron más días y el dolor no cesaba y además el dolor iba acompañado de un filtrado especial y diferente, el agua filtrada contenía unas burbujitas, cosa que comentó a su encargado, quien a su vez se lo dijo a su superior, quien vio en ello una excelente oportunidad de mercado: envasarían agua con gas!

Nadie se preocupó del dolor de Filtronio, las ventas del agua filtrada iban viento en popa y parecía que el agua con gas estaba alcanzando una buena cota de mercado. Sin embargo él se empezó a notar una leve hinchazón en los riñones que al poco tiempo se convertiría en una bola enorme anexa a su cintura.

De nuevo habló con su encargado y éste con su superior quien decidió que debían practicarse pruebas médicas al filtrador para determinar la naturaleza de esa terrible hinchazón. Las pruebas concluyeron que los riñones e hígado de Filtronio habían alcanzado un tamaño tal que debían ser extirpados en parte para asegurar la supervivencia, por lo que los jefazos de la fábrica decidieron ampliar el negocio y probar suerte en el sector de los patés. Por su parte, Filtronio estaba encantadísimo de la vida de poder colaborar en “cuerpo” y alma con la empresa que le había sacado de la pobreza y se sometió a operaciones regulares para extirpar parte de sus agigantados órganos y contribuir al negocio de los patés. “Este Filtronio es una mina!”, decían los jefes de la fábrica, poco pensaban que la situación daría un giro en poco tiempo.

Un día llegó una inspección de calidad a la fábrica que determinó que el agua de la ciudad era tan y tan mala y putrefacta que ni siquiera alguien de la estirpe de Filtronio era capaz de purificarla del todo. Resultó ser que el agua filtrada seguía siendo mala, el agua con gas era incluso peor y los “patés de Filtronio” provocaban una extraña mutación en quienes los consumían. La noticia saltó a los medios de comunicación y la población enloquecida en parte por la histeria colectiva pero también por los efectos secundarios de los productos asaltó la fábrica, dejando una estela de caos y destrucción a su paso. Todos los trabajadores murieron, entre ellos nuestro Filtronio, quien fue objeto de la rabia más atroz de los atacantes al descubrir que era en gran parte el causante del problema.

Los asaltantes huyeron al campo y crearon guetos, las mutaciones eran cada vez más horribles y no podían permanecer en la ciudad, donde se habían quedado quienes no habían consumido esos productos. En la ciudad el consumo de aguas embotelladas cayó en picado y la gente comenzó a consumir exclusivamente refrescos, lo que hizo que engordasen tremendamente y su salud empeorase gracias al E-330 y al E-350.


* Lo sé, dando un giro de 360º te quedas en el mismo sitio que estabas...

Aneke
Con la inestimable colaboración de
XaviMetal & Blinded by Fear


25/08/05

22 agosto 2005

Esto huele a timo

Hace cosa de un mes llegó una carta a un familiar, una persona mayor. A primera vista parecía que se trataba de una herencia, quizá de aquél primo que durante la guerra emigró a Europa y de quien finalmente se perdió la pista.

La carta estaba redactada en inglés y la enviaba un señor de Singapur, quien decía ser miembro de una sociedad que trabajaba para un banco de allí. Argumentaba que según sus leyes, cuando una cuenta bancaria estaba inactiva durante 12 años ésta pasaba al Estado y este señor había detectado varias cuentas inactivas a nombre de una persona con el mismo apellido que mi familiar, quien dada esta circunstancia podía reclamarlas y hacerse con ellas. Este señor se ofrecía amablemente a gestionar los trámites allí en nombre de mi familiar y ofrecía el 25% del total de las cuentas, que en total ascendían a una cantidad bastante jugosa.

Un examen detallado de la carta sumado al contenido de la misma, nos hicieron deducir fácilmente que se trataba de un timo. El papel de la carta era tamaño A4, cuando en Singapur se utiliza un papel un poco más largo y grueso, esto lo sé por haber trabajado alguna vez con documentos de allí. La carta no tenía ningún membrete ni relieve que identificase la supuesta sociedad para la que trabajaba el individuo en cuestión, solamente su nombre, número de fax y teléfono y una dirección de e-mail. Además, en ninguna parte del texto se mencionaba a mi familiar, estaba escrita en genérico y sin concretar el destinatario de la misma. Por otro lado, el sobre no tenía remitente, solamente constaba el destinatario y era sin ventanilla, venía con matasellos de Málaga, sello español y el sobre era de “papel reciclado”, según se podía leer en el interior del mismo.

Así que tras el inicial asomo de alegría ante la expectativa de una herencia millonaria de un pariente emigrado a Europa (ya casi estábamos todos planeando en qué gastar el dinero), llegó la bofetada de realidad y la desilusión al ver que se trataba de un timo. Me imagino que el próximo paso en caso de haber contactado con él habría sido pedir dinero para iniciar los trámites para luego desaparecer del mapa con él.

Siempre nos queda el consuelo de no haber picado el anzuelo y bueno, al publicarlo aquí espero que sirva como prevención.

PD: Ahí va un nuevo episodio de "Aneke entretiene y enseña", eh Ocean? :)

09 agosto 2005

¿Derecho a participar en una promoción o ganas de pelea dialéctica?

Encontré por casualidad en un pop-up una promoción de un ketchup que yo había adquirido 3 días antes y decidí participar puesto que conservaba aún el ticket de compra. Primero me tuve que registrar y después había que introducir un código que venía en el botellín de ketchup pero que yo no encontraba por ningún lado, así que envié un mensaje a la web a través del espacio de "contacto". Esto es lo que ha seguido tras ese intento fallido de participar en la promoción... No sé si realmente tengo derecho a tal participación pero no me parece justo lo que me han contestado y por ello les he respondido. Dudo mucho que me faciliten un número para participar pero al menos que me borren de sus bases de datos, no?
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De: aneke
Enviado el: lunes, 08 de agosto de 2005 9:40
Para: info
Asunto: *****
Contacto desde web: Aneke
En mi ketchup ***** no hay ningún collarín con un pin.
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From: "Info"
To: aneke
Sent: Monday, August 08, 2005 11:16 AM
Subject: RE: ***** Contacto desde web: Aneke
Estimado cliente,
Gracias por comprar ketchup *****! ¿Su ketchup no tiene collarín? ¿O es su collarín el que no tiene pin? En este caso: Para poder solucionar esta incidencia envíenos el collarín, el ticket de compra y sus datos personales, al fax: 91*** ** **. Tan pronto como recibamos esta información le enviaremos un pin nuevo para poder participar.
Muchas gracias y disculpen las molestias,
Atentamente,
*******
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From: Info
To: aneke
Sent: Tuesday, August 09, 2005 1:10 PM
Subject: Promoción *****
Estimado cliente,
Como le comentaba, podemos solucionar su problema en el caso de que el collarín de su ketchup no tenga número pin. Per por lo que nos muestra es su ketchup ***** el que no tiene collarín. En cualquier supermercado observará que los botes de ketchup tienen un collarín alrededor del cuello de la botella en papel plastificado explicando toda la promoción. Y este collarín es el elemento necesario para participar.

Siento decirle que si ha comprado un ketchup sin collarín nosostros no podemos hacer nada, ya que ha comprado un producto en las bases de la promoción. Si quiere participar deberá comprar un producto que si tenga los elementos de la promoción, o hable con su supermercado para que le expliquen porqué su ketchup no tenía collarín promocional.
Rogamos disculpe las molestias,
atentamente,
*******
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From: Aneke
To: Info
Sent: Tuesday, August 09, 2005 6:30 PM
Subject: Re: Promoción *****

Buenas tardes,

Gracias por su pronta respuesta, aunque no entiendo porqué mi producto no entra en la promoción por el solo hecho de no tener collarín, ya que es uno de los productos que se citan en las bases de la promoción y ya que ha sido adquirido dentro del periodo de la promoción. Todos los botellines de ketchup del supermercado eran idénticos al que adquirí yo y dudo mucho que en el supermercado nadie vaya a explicarme porqué no tenían collarín, quizá los empleados del propio supermercado lo hayan retirado por estética (esto pasa en algunos establecimientos) o se lo hayan quedado para participar ellos...

Si no voy a poder participar en esta promoción agradecería se borrasen todos mis datos personales de sus bases de datos conforme a la Ley de Protección de Datos Personales.

Saludos.