26 mayo 2005

Medicina Alternativa



Creo que ayer, por fin, dí con el camino adecuado a seguir para solucionar mi problema con la ATM. Y es que desde hace más de 10 años que tengo problemas con la mandíbula: la articulación no funciona correctamente.

Durante bastante tiempo he pasado de este problema, ya que si preguntaba a la gente quien más y quien menos había tenido alguna historia al respecto, me pareció bastante común y le quité importancia. Me dieron consejos del tipo "mastica chicle para fortalecer los músculos de la mandíbula", pero esto no funcionó. Continué con esta actitud contemplativa hasta hace poco más de un año, cuando me tuve que ir a urgencias porque creí tener algún tipo de infección en la boca que me hacía ver las estrellas. Resultó ser una sobrecarga de los músculos de la mandíbula que me tuvo un par de semanas de baja flotando en un mar de relajante muscular y comida para desdentados...

Llegados a este punto había llegado la hora de investigar posibles soluciones a este "Síndrome de ATM", que es lo que ponía en la baja y cuyo significado desconocía totalmente, ahora ya sé que ATM significa Articulación Temporo-Mandibular, lo de "síndrome" me sigue sonando a palabra comodín. Descubrí que sufría bruxismo, que consiste en hacer rechinar los dientes y apretar la mandíbula principalmente durante el sueño. Ya hacía años un dentista me dijo que apretaba los dientes, a lo que lo miré incrédula pensando en cómo podía él saber eso si ni siquiera yo me había dado cuenta. Ahora sí que me doy cuenta y el bruxismo no se da solamente por la noche mientras se duerme, sino también cuando se conduce, cuando se hace deporte, cuando se trabaja... en fin, se da con más frecuencia de la que nos imaginamos y es un problema muy común.

Así que mi primer paso fue acudir a un dentista para hacerme una férula de descarga, evita que los dientes se desgasten por el roce contínuo y, al ser de un material más blando que los dientes, hace que la articulación no sufra tanto al amortiguar la presión. Pues bien, quien esté familiarizado con el tema sabrá que una férula cuesta sobre unos 150€ la más económica, algún dentista me ha llegado a pedir 240€ y sé que hay sitios incluso más caros. Las hay de pasta dura, que son más resistentes, y las hay de silicona, más cómodas de adaptar (dicen) y más asequibles.

La férula no te soluciona el bruxismo, solamente impide que los dientes se desgasten, así que el problema continúa. El dentista no puede hacer nada más por ti y te recomienda un osteópata. Vamos al osteópata pues, pero ha de ser alguno mínimamente especializado en esta articulación, no sea que la caguemos y acabemos peor. A mí me habían dicho incluso de operarme, miremos lo otro antes mejor, no?

Así las cosas, ayer fui al osteópata finalmente y tengo la sensación de haber acertado de pleno, espero que el tiempo me lo confirme y el problema remita. Tras la charla de rigor para comentar el tema me hizo tumbar en la camilla y me desbloqueó las cervicales y la espalda, ya que todo está relacionado con la columna vertebral y es el punto base a tratar y parece que yo lo tenía bastante mal. Tal desbloqueo consiste en hacerte crujir todos los huesos con mucha precisión, el movimiento para desbloquear las cervicales es el mismo que hacen en las películas cuando matan a alguien girándole la cabeza... según me dijo la diferencia es de unos 3 cms. Glups!

El origen de todos estos problemas está en la mente, es alucinante de qué manera puede llegar a influir en el cuerpo. La salud, según me dijo el osteópata, está formada por tres elementos: la estructura, la química y la mente, y si alguno de ellos está afectado influirá en los otros dos haciendo que nuestra salud se vea mermada. Es una teoría muy "zen" pero tiene lógica. La ansiedad influye en el sistema nervioso y provoca bruxismo, una enfermedad física provocará que suframos mentalmente y así... seguro que se os ocurren más ejemplos.
"Si alguien busca la salud, pregúntale si está dispuesto a evitar en el futuro las causas de la enfermedad; en caso contrario, abstente de ayudarle"
Sócrates

18 mayo 2005

Agotamiento


Si es que al final tenía que salir por algún lado... tantos nervios, no puede ser...

La férula perforada y agrietada por diversos puntos, estómago destrozado de tanto vomitar, cansancio general, decaimiento y pocas ganas de hacer nada, sólo dormir o estar estirada, sueño, desmotivación total básicamente. A ver cuando acaba todo esto ya de una vez y podemos empezar de nuevo, hacer "tábula rasa" y olvidarnos de todo.

Los nervios me han anulado totalmente la inspiración y ahora me cuesta hasta pensarme un simple comentario inteligente para postear en algún blog o fotoblog. Pese a esto, este blog sigue, a un ritmo más lento, pero sigue, y pese a los pocos comentarios, que siempre son un incentivo para continuar. Pero el objetivo era escribir por y para mí principalmente, así que aquí estoy...

15 mayo 2005

No llores delante del carpintero (Ray Loriga)



No mires ahora pero creo que hay alguien mirando. Mi mujer está obsesionada, cree que todo el mundo nos mira. Vivimos en un ático, hace muy poco que nos hemos mudado. Desde nuestra terraza se ve una torre llena de ventanas, una torre muy alta, muchas ventanas. Yo no creo que nadie nos mire. Ella tiene miedo de andar desnuda por la casa. La torre está muy lejos, cuando miro a las ventanas no veo más que pequeñas formas que se mueven.
-Pequeñas formas que se mueven desnudas.
Ésa es mi mujer, está obsesionada, ya lo he dicho. Cuando vinimos a vivir aquí, la casa estaba hecha un asco, así que nos pusimos a arreglarla; el suelo, las paredes, la terraza, las cañerías, todo. Gastamos muchísimo dinero, yo no tengo dinero, ni mucho, ni poco, ni nada. La casa quedó muy bien, vivimos felices durante dos o tres días, pero luego el suelo empezó a abrirse, la madera estaba demasiado fresca o era demasiado joven o algo así.
-El suelo se abre.
Yo me quedaba mirando al suelo sin saber muy bien qué había que hacer para detener aquello. Ella también miraba al suelo y luego me miraba a mí y después mirábamos a la torre para ver si alguien más estaba viéndolo.
La torre estaba demasiado lejos.
Luego abrimos una botella de vino blanco y nos sentamos a beber. No había que preocuparse por la torre. Estábamos vestidos, las grietas no eran tan grandes. Desde lejos, todavía éramos una pareja feliz.
-Habría que hacer algo.
-Haremos algo a la vuelta.
Cerramos las maletas y salimos hacia el aeropuerto.
Holanda es un país extraño, la gente acude en masa a los recitales de poesía. Eso no puede ser bueno. Para mí, sí, yo soy poeta. Mi mujer es novelista. Gana dinero.
En Holanda es algo grande ser poeta, pero fuera de Holanda no.
-Esto es increíble.
La verdad es que era increíble, toda esa gente haciéndome fotos y entrevistas, invitándome a comer, pagándome el taxi, saludándome al pasar, escuchando mis cosas, haciéndome caso.
Mi mujer está contenta, no le importaba que nadie hubiese oído hablar de sus novelas. Sus novelas están traducidas a siete idiomas pero en holanda no las conocían. A ella le parecía bien. le gustaba quedarse callada mirando como yo subía y subía, hinchado como un pez globo. Le gustaba cuidar a su pez globo y besar a su pez globo, y sobre todo, le gustaba tener un pez globo en la cama por unos días, porque sabía que después me deshincharía y me quedaría mirando como un idiota las grietas del suelo, sin hacer nada al respecto.
-¿Cuándo volvemos?
-Mañana
Los festivales de poesía pueden durar un par de días o una semana o incluso un mes, pero nunca duran para siempre. Cerramos las maletas y salimos para el aeropuerto, de vuelta a casa. En el avión apenas dijimos nada. Los dos estábamos cansados. Yo estaba triste, además. Puede que ella también, no lo sé. No hay manera de saberlo.
-Voy a llamar al carpintero
-Buena idea. Te has gastado un montón de dinero en ese suelo.
Miré por la ventanilla del avión. No se veía gran cosa. Los aviones deberían volar más bajo.
-Mejor aún, vas a llamar tú.
-¿Yo?
Llegamos a casa, llamé al carpintero, me costó mucho convencerle para que viniese a ver el suelo, pero al final dijo que sí. Al parecer, el también tenía algo que decirnos, no estaba muy de acuerdo con el dinero que le habíamos pagado. Había habido un error, eso es lo que me dijo.
Nos sentamos en el salón, las grietas corrían por debajo de nuestros pies, el carpintero no se hacía responsable, decía que habíamos abierto las ventanas demasiado pronto o demasiado tarde y hablaba de la humedad y de la sequedad como si fueran personas, malas personas, y nos enseñaba papeles con números.
-Es evidente que ha habido un error. Todavía me deben dinero.
A nosotros no nos parecía tan evidente. A nosotros nos parecía que el suelo se abría. el carpintero miraba a mi mujer, mi mujer me miraba a mí y yo miraba las grietas. Me sentía mal, pero no mal de una manera nueva, sino mal como toda mi vida, como al principio. Siguieron discutiendo durante un buen rato. cuando ella se dio cuenta de que yo estaba llorando, simplemente extendió un cheque y sacó de allí al maldito carpintero.
Ray Loriga

05 mayo 2005

Wind of change

Tengo esto muy abandonado últimamente, pero es que una no tiene tiempo para nada, y si, además se está vendiendo el piso para comprarse una casa, pues como que aún se queda con menos tiempo libre para dedicar a estas cosillas tan entretenidas. Todo ello, claro está, se ha de compaginar con las 8 horas laborables, con el tiempo que se pierde en los desplazamientos y con el hecho de que las viviendas en cuestión estén a bastantes kilómetros del trabajo.
En cosa de horas tu vida da un giro impresionante y entras en una vorágine de acontecimientos impresionante. El mercado inmobiliario está fatal y no están las cosas como para perder el tiempo pensándoselo demasiado, los precios suben a una velocidad de vértigo. La urgencia se apodera de tí, piensa rápido, no te dejes ningún cabo suelto, piensa, piensa en todo lo que te hace falta, en todo lo que no se te puede escapar, te has de fijar en innumerables aspectos de la operación que tienes entre manos... que no te cuelen un gol... piensa en todo lo que necesitas, ten visión de futuro.
Y en eso estamos...


"El día en que las desgracias hayan aprendido el camino de tu casa, múdate"
Manuel del Palacio